Lo que nunca debes hacer al comprar un sofá

Imagina tu sofá

Comprar un sofá no es un acto impulsivo, que se nos ocurre de repente al ver uno que nos gusta en un escaparate, sino más bien un paso más al amueblar nuestro hogar o cuando pensamos que ha llegado la hora de renovarlo. Por eso, suele ser una decisión que se ha meditado previamente, en la que se ha analizado el estilo que mejor nos encaja, el tamaño que nos interesa e incluso el color que más nos gusta. Con estas primeras ideas, salimos a mirar modelos y precios, sabiendo que no es una compra de esas de llevarse puestas.

La compra de un sofá no es un acto impulsivo, ya que es un mueble costoso que nos tiene que durar mucho tiempo.

Si además tenemos en cuenta que el sofá es un mueble más o menos costoso, de tamaño más bien voluminoso, del que esperamos que sea cómodo y que encima queremos que nos guste y que también guste a nuestras visitas, entonces estaremos de acuerdo en que lo compramos con la intención de que dure mucho tiempo.

Por todo ello, cuando llega el verdadero momento de ir a comprar un sofá, hay una serie de errores que no debes cometer nunca y en este artículo vamos a mencionar algunos de ellos para que los puedas evitar.

1. Ir a la tienda sin las medidas

Ya tienes la decisión tomada y sabes cómo lo quieres, entonces te acercas a una tienda de sofás y llega la primera pregunta del dependiente: ¿De qué tamaño lo quieres? Y tú contestas: ¡Anda!, pero ¿no son todos iguales y depende del número de plazas? Y añades: Bueno, pues en uno en el que quepa tumbado para poder echarme la siesta.

Sin embargo, esto no es suficiente, cada salón tiene un tamaño y una forma diferentes y no todos los sofás encajan de la misma manera. Por eso, antes de ir a la tienda, toma las medidas del salón, dibújalo en un papel y enseña este plano para que te puedan aconsejar cuáles son las medidas de ancho y de fondo que te pueden interesar. Recuerda que un sofá muy pequeño dará sensación de vacío y que uno muy grande produce agobio y obstaculiza el paso.

2. Elegir estilo moderno para un ambiente clásico (y a la inversa)

El sofá no solo debe encajar en el salón de tu casa en cuanto a tamaño sino también desde un punto de vista decorativo. Debido a su tamaño y al lugar que ocupa dentro de la habitación, el sofá es lo primero que se ve al entrar en ella y el auténtico protagonista.

En general, en el mundo de la decoración, conviene mantener la armonía y no pasarse de original. Es cierto que unos toques de contraste pueden ir bien, pero no entre los muebles principales. Por este motivo, si los muebles de tu salón son de estilo clásico, el sofá deberá mantener la misma línea, y si el ambiente es moderno, será mejor que el sofá también lo sea. Si no sigues esta premisa, verás como con el tiempo acaba cansándote y terminas por desviar la mirada o por cubrirlo con una tela para salir del paso.

Prueba el sofá

Probar el confort y la comodidad antes de comprar un sofá es un hábito recomendable y muy importante.

3. Combinar cuadros con rayas o estampados

Lo mismo te puede pasar con la tapicería: quieres ser original, tener la idea que a nadie se le ha ocurrido y entonces eliges una combinación que te parece fantástica, pero pasado el tiempo te das cuenta de que te has cansado o, incluso, de que no pega ni con cola.

Elegir el acabado del sofá no es fácil, son muchas las dudas que surgen, además cada uno tiene sus gustos. En la actualidad hay recursos que te pueden ayudar, como un simulador de telas para que en tu ordenador o dispositivo móvil hagas las pruebas y combinaciones que desees hasta que te quedes plenamente convencido. Hazlo con tu pareja y elegidla de común acuerdo: cuatro ojos ven mejor que dos, y seguro que uno de los dos tiene los pies en el suelo y la cabeza en su sitio.

4. Olvidarte de tus compañeros de piso

Si no vives solo o sola, recuerda con quién compartes el espacio, porque también querrán sentarse contigo en el sofá. Si tienes niños pequeños y, sobre todo, si tienes animales domésticos, debes tenerlo presente a la hora de elegir la tapicería. Una tela o una piel delicadas, mostrarán rápidamente cómo es su día a día.

En cambio, si la tapicería es resistente, soportará mejor el paso del tiempo. Si a ti o a tu pareja os gusta sentaros a cenar en el sofá, inevitablemente algún día la mancha caerá, por lo que conviene ser previsores y escoger una tela antimanchas, que se limpian fácilmente y solo con agua.

5. No firmar la entrega en el domicilio

Ya has elegido tu precioso y amplio sofá, ya has pagado la fianza que te piden para hacer el encargo, ya está fabricado y, finalmente, te llama el transportista para hacer la entrega. Cuando llega y descarga el mueble, comprueba que no cabe en el ascensor y que no pasa por la escalera. Entonces ¿qué hacemos?, le preguntas, y él te responde que no tiene plataforma para subirlo y entrarlo por la ventana y que tendrás que llamar a una empresa de mudanzas.

No debes dejar este detalle sin aclarar antes de solicitar el encargo. Si no está incluido en la compra, deberán avisártelo y, en ese caso, comprobar si va a ser posible la entrega para que no te pille desprevenido.

En conclusión, comprar un sofá no es una acción precipitada y, por consiguiente, puedes pararte a pensar bien las cosas para que te dure luego mucho más tiempo. Esperamos que estos consejos te sirvan para prevenir algunos errores. Puedes compartirlos con otros usuarios o enviarnos los tuyos propios.

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