Trucos para un correcto mantenimiento del sofá

A todos nos encanta nuestro sofá. Son muchas las horas que pasamos reunidos en familia o con amigos en torno a él; viendo la televisión, disfrutando de un buen libro o simplemente descansando sobre su superficie. Este mueble es uno de los centros neurálgicos de cualquier hogar y cuando lo compramos tendemos a pensar que va a mantenerse en perfecto estado para siempre. Lamentablemente, esto no es así. Adoptar unas correctas medidas de mantenimiento del sofá es algo crucial si queremos que este goce de buena salud durante muchos años.

El uso diario afecta de manera invariable a la integridad de nuestros sofás, ya sean cheslong, modulares de tres o cuatro plazas o rinconeras. La suciedad y las manchas no entienden de categorías de este tipo y pueden venir de casi cualquier sitio, pero si encima tenemos niños o mascotas, las probabilidades de arruinar un buen sofá se multiplican de manera exponencial. Un sofá sucio y en mal estado es antiestético a la vez que antihigiénico, y estas son cualidades que nadie quiere para su casa.

Algunos consejos generales para el mantenimiento del sofá

Para llevar a cabo un buen mantenimiento del sofá hay que tener en cuenta algunas pautas básicas. Para empezar, a la hora de comprarlo hay que prever el riesgo de manchas al que va a estar sometido. Por ejemplo, si tenemos en casa dos niños especialmente inquietos, un perro y un gato, un sofá de piel no parece la mejor idea. En casos como este, convendría decantarse por un tejido práctico y fácil de limpiar. Hoy en día hay en el mercado incluso telas antimanchas.

De todas maneras, existen unas normas básicas de mantenimiento del sofá que todos deberíamos cumplir.

  • Quitar el polvo regularmente con un trapo suave y limpio.
  • Sacudir los cojines y lavar las fundas al menos una vez al mes.
  • Aunque parezca una buena idea, pasar el aspirador sobre el sofá puede afectar a su estructura generando deformaciones a medio plazo.
  • En el caso de que sean desenfundables, lavar regularmente las fundas del sofá.
  • Alejarlo de fuentes de calor como chimeneas, estufas o radiadores.
  • Evitar el contacto con objetos potencialmente cortantes como cubiertos, cremalleras, determinados juguetes o las uñas de nuestras mascotas.
  • En caso de manchas recientes, tratar de absorberlas lo más rápido posible sin humedecer demasiado el sofá. Secarlas inmediatamente.
  • Siempre que se pueda, se recomienda lavar la tapicería en casa. Evidentemente, hay casos en los que es más aconsejable recurrir a un profesional. El algodón, que requerirá un lavado en seco, es un buen ejemplo de esto último.
  • Somos conscientes de que en ocasiones no son muy populares, pero las fundas para sofás son una muy buena solución para mantener a estos alejados de las manchas y la suciedad. Hoy en día pueden encontrarse multitud de modelos, en diferentes materiales y colores.

¿Y si tengo un sofá de piel?

La piel, como la materia viva que es, requiere de unos cuidados especiales entre los que se hacen imprescindibles no exponerla demasiado al contacto de la luz solar directa, el calor o la humedad. Para limpiar un sofá de piel, se recomienda utilizar un detergente neutro diluido en mucha agua. Esta mezcla se deberá aplicar en muy poca cantidad con un paño húmedo y siempre que la mancha haya sido tratada previamente con un papel u otro elemento absorbente. A continuación, conviene secar rápidamente la piel con extremo cuidado y con un trapo limpio. Para el mantenimiento diario de la piel, existen cremas hidratantes y kits de limpieza que pueden ser de mucha ayuda.

El sofá, en definitiva, es un elemento de suma importancia que conviene mantener en perfecto estado de revista. De esta manera, garantizaremos la integridad de su estructura, acolchado, tacto y color asegurándonos al mismo tiempo de que su vida sea larga y próspera.

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